La naca que llevo dentro
Hola, comenten y vean mi mensaje final que esta hasta abajo. Bruno ajustó los lentes mientras revisaba el celular por enésima vez. Las doce del día, un calor de la chingada en esta ciudad, y él ahí, esperando su comida como un pendejo. El edificio corporativo donde hacía sus prácticas era de esos fifís, todo vidrio y aire acondicionado, pero él había salido a la entrada para que el repartidor no tuviera que lidiar con la recepción. —¿Bruno? —La voz llegó desde una moto estacionada. Bruno levantó la vista y sintió que le caía mal el tipo antes de que terminara de bajarse. El vato traía una sudadera nike, toda sudada, unos tenis jordan piratas y el casco colgando del antebrazo. —¿Eres Bruno? —repitió el vato, acercándose con la bolsa de papel en la mano—. Aquí está tu pedido, jefe. trescientos setenta y dos. —Axel, supongo —dijo Bruno, estirando la mano para recibir la bolsa, cuidando de no rozar al tipo. —El mismo, güey. Uff, te encargaste bien lejos, ¿eh?. ¿Qué pediste? Huel...


